La pandemia me llevó a pedir en la calle

La pandemia me llevó a pedir en la calle

La pandemia me llevó a pedir en la calle
Carlos Salguero, de 53 años, Mérida. JORGE ARMESTAR

En tiempos de crisis, como los que estamos viviendo debido a la pandemia del COVID-19, es importante destacar las historias de aquellos que se han visto afectados de manera más drástica. Uno de esos casos es el de Carlos Salguero, un emeritense de 53 años que se ha visto obligado a pedir en la calle para poder dar de comer a su familia.

Carlos Salguero, originario de Mérida, trabajó en el sector de las telecomunicaciones en Suiza, pero debido a la crisis generada por el coronavirus tuvo que regresar a España. Sin embargo, a pesar de sus numerosas ganas de encontrar un empleo, no ha recibido respuesta alguna. Su edad, 53 años, tampoco juega a su favor, pero su principal obstáculo es su dificultad para caminar debido a las úlceras en las piernas causadas por un accidente de tráfico.

Su caso refleja la dura realidad de los nuevos rostros de la pobreza en nuestra sociedad, donde la clase media ha sido duramente golpeada por la crisis. Ante la pregunta sobre cómo afronta esta situación, Carlos responde con voz pausada y tono amable: «Uno hace lo que sea para que a sus hijas no les falte de nada y puedan comer». Su determinación y amor por su familia lo impulsan a pedir en la calle, donde la gente se acerca a él para dejar una moneda o entregar alimentos.

Según el informe «El Estado de la Pobreza en las Comunidades Autónomas»

Desafortunadamente, Carlos no es el único que se encuentra en esta situación. Según el informe «El Estado de la Pobreza en las Comunidades Autónomas» realizado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN), la brecha entre el norte y el sur de España se está ampliando cada vez más. Extremadura, después de Ceuta, es la región con mayor número de personas en situación de pobreza y exclusión social, con una Tasa Arope del 39,6% en el año 2022. Estos datos alarmantes superan con creces la media nacional, que se sitúa en un 26%, y afectan cada vez más a los grupos más vulnerables de la sociedad.

Carlos, quien vive junto a sus seres queridos en la barriada de Santa Eulalia, reconoce que al menos tienen un techo sobre sus cabezas. Sin embargo, su supervivencia depende de las donaciones que recibe mientraside en la calle. Agradece la ayuda que recibe de Cruz Roja y Cáritas, organizaciones que han sido fundamentales para él y su familia. Carlos nunca imaginó que terminaría en esta situación, ya que siempre ha sido una persona trabajadora y dedicada.

Su deseo es volver a trabajar y poder sacar adelante a su familia

Su deseo es volver a trabajar y poder sacar adelante a su familia. No solo se preocupa por poder pagar los estudios de sus hijas, sino también por poder brindarles una vida normal. Mientras tanto, continua su difícil realidad en la Puerta de la Villa, pidiendo comida para poder sobrevivir cada día.

Es importante resaltar la labor del ayuntamiento emeritense, que informa que Carlos Salguero cobra una pensión por discapacidad de 484 euros mensuales y que desde el 2018 se han pagado 3.422 euros en facturas del hogar. A pesar de las ayudas recibidas, Carlos rechaza cualquier tipo de ayuda adicional de Cruz Roja y Cáritas, lo que muestra su dignidad y su deseo de luchar por sí mismo.

La historia de Carlos Salguero es solo una más de las muchas personas que se encuentran en situación de pobreza en Extremadura y en todo el país. Es esencial tomar conciencia de esta realidad y buscar soluciones para reducir la desigualdad y brindar apoyo a aquellos que más lo necesitan.

En tiempos difíciles como estos, es importante recordar que todos somos responsables de cuidarnos y ayudarnos mutuamente. La solidaridad y empatía son valores fundamentales que nos permitirán superar esta crisis juntos. No dejemos a nadie atrás y trabajemos unidos para construir una sociedad más justa y equitativa para todos.

Fuente* El Periódico Extremadura

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