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Feijóo y el arte de prometerlo todo: El Bellotero Autóctono pone sus promesas bajo la lupa

Feijóo y el arte de prometerlo todo: El Bellotero Autóctono pone sus promesas bajo la lupa

Feijóo y sus promesas políticas

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Feijóo y el arte de prometerlo todo: El Bellotero Autóctono pone sus promesas bajo la lupa

El Bellotero Autóctono analiza con ironía el discurso político de Feijóo, sus promesas de cambio, el papel del Senado y sus posibles alianzas.

Feijóo, el candidato de la perfección… según su propio discurso

Hay discursos políticos que uno escucha y piensa: «¡Coño, pues parece que hemos encontrado al salvador de la patria!».

Eso es, más o menos, lo que le ha ocurrido a El Bellotero Autóctono después de leer las últimas declaraciones de Alberto Núñez Feijóo. Porque, si uno no conociera su trayectoria política, sus declaraciones anteriores y la manera en que ha ejercido la oposición, podría llegar a pensar que estamos ante el adalid de todas las virtudes políticas.

Pero, claro, cuando uno conoce el currículo, la cosa cambia.

Y mucho.

Porque una cosa es prometer un cambio profundo y otra muy diferente explicar cómo se pretende llevarlo a cabo, con quién y, sobre todo, a qué precio.

El Senado como escenario de la batalla política

Una de las primeras cuestiones que llaman la atención es la intención de llevar determinadas comparecencias al Senado.

Según el discurso criticado por El Bellotero, la Cámara Alta volvería a convertirse en uno de los principales escenarios para pedir explicaciones al Gobierno y a quienes puedan aportar información sobre asuntos polémicos.

Hasta ahí, nada extraordinario.

El problema aparece cuando esa herramienta parlamentaria se convierte, a juicio del autor, en una prolongación de la estrategia de confrontación política.

Porque si todos los gobiernos utilizan las instituciones parlamentarias para controlar al Ejecutivo, la pregunta es inevitable:

¿Qué ocurrirá cuando cambien las tornas?

¿Se mantendrá el mismo nivel de exigencia cuando las preguntas incómodas sean dirigidas al propio Gobierno?

Esa es una de las cuestiones que plantea este artículo de opinión.

«En el sanchismo todos son villanos»: la política convertida en trinchera

El discurso de Feijóo también carga contra el denominado «sanchismo» y contra una izquierda alternativa a la que considera incapaz de ofrecer una alternativa real.

Aquí El Bellotero Autóctono introduce una buena dosis de ironía.

Porque, aunque discrepa frontalmente del planteamiento político de Feijóo, sí coincide parcialmente con una idea: la izquierda alternativa, cuando aparece dividida, fragmentada y enfrentada consigo misma, pierde capacidad para transformar la realidad.

Y ahí aparece una de las grandes paradojas de la política española.

Mientras unos intentan agrupar a su electorado alrededor de un enemigo común, otros parecen empeñados en discutir entre ellos hasta perder de vista el objetivo.

En política, como en la vida, dividirse demasiado suele ser una magnífica manera de regalarle la victoria al contrario.

La memoria política también cuenta

Otro de los argumentos centrales de El Bellotero Autóctono tiene que ver con las exigencias de transparencia.

Feijóo reclama saber qué ocurrió en determinados episodios políticos y cuestiona las explicaciones ofrecidas por el Gobierno.

Y la respuesta del autor es clara:

Si se exige transparencia al adversario, también hay que estar dispuesto a aplicarse la misma regla.

Esta debería ser una norma básica de cualquier democracia.

No puede existir una vara de medir para los amigos y otra para los adversarios.

Las instituciones democráticas necesitan preguntas, controles, investigaciones y explicaciones. Pero necesitan, sobre todo, que la exigencia de transparencia sea universal.

¿Quién formaría el Gobierno de Feijóo?

El Bellotero también se detiene, con bastante sarcasmo, en una cuestión que suele quedar en segundo plano durante las campañas electorales: las personas que acompañarán al candidato si finalmente llega al Gobierno.

Porque ganar unas elecciones no es suficiente.

Después hay que gobernar.

Y gobernar implica ministros, equipos, decisiones económicas, políticas sociales, gestión territorial, relaciones internacionales y una enorme cantidad de problemas cotidianos que no caben en un eslogan electoral.

El artículo plantea con ironía quiénes podrían ocupar determinados puestos y cuestiona la capacidad de algunos dirigentes que forman parte del entorno político del Partido Popular.

La crítica puede resultar mordaz, incluso incómoda, pero apunta a una cuestión legítima:

¿Qué proyecto de Gobierno hay realmente detrás del candidato?

La sombra de Vox y el papel de Abascal

Uno de los puntos políticos más relevantes del análisis es la relación entre el Partido Popular y Vox.

El Bellotero sostiene, desde su particular perspectiva, que un hipotético Gobierno de Feijóo podría verse condicionado por las exigencias de Santiago Abascal y su formación.

Aquí aparece uno de los grandes debates de la política española actual:

¿Hasta dónde está dispuesto a llegar el PP para conseguir gobernar?

Y, sobre todo:

¿Qué líneas rojas estaría dispuesto a mantener si necesitara apoyos externos para alcanzar La Moncloa?

No es una cuestión menor.

Las alianzas parlamentarias pueden determinar políticas en materia de inmigración, igualdad, servicios públicos, derechos sociales o modelo territorial.

Por eso, más allá de los discursos electorales, los ciudadanos tienen derecho a saber qué acuerdos se plantean y qué consecuencias podrían tener.

Ceuta, inmigración y la política de la confrontación

El artículo también pone el foco en Ceuta y en la intención de regresar allí durante la campaña.

Y plantea una pregunta sencilla:

¿Se pretende solucionar los problemas o aumentar la tensión política alrededor de ellos?

En cuestiones tan delicadas como la inmigración, la seguridad o la gestión de las fronteras, la política basada exclusivamente en la confrontación puede generar titulares, pero difícilmente resuelve los problemas.

España necesita soluciones.

Necesita cooperación institucional.

Necesita políticas migratorias eficaces.

Y necesita, especialmente, evitar que personas vulnerables terminen convertidas simplemente en munición electoral.

«Cambio profundo», seguridad y certezas

Quizá una de las partes más interesantes del discurso sea la promesa de un «cambio profundo» acompañado de limpieza, certezas y seguridad.

Son palabras que funcionan extraordinariamente bien en campaña.

¿Quién no quiere limpieza?

¿Quién no quiere seguridad?

¿Quién no quiere certezas?

El problema llega cuando hay que convertir esas palabras en políticas concretas.

Porque cualquier candidato puede prometer un futuro mejor.

Lo complicado es explicar cómo se va a conseguir, cuánto costará y quién asumirá el coste de las decisiones.

Ese es precisamente el terreno donde las promesas electorales deberían abandonar el escenario y enfrentarse a la realidad.

¿Y qué ocurre con los trabajadores, pensionistas y personas vulnerables?

El Bellotero Autóctono termina llevando la discusión a un terreno especialmente sensible: las consecuencias que las políticas gubernamentales tienen sobre la ciudadanía.

Trabajadores.

Pensionistas.

Personas vulnerables.

Servicios públicos.

Empresas.

Son ellos quienes terminan comprobando si las promesas electorales eran realmente algo más que palabras.

Porque las campañas pasan.

Los discursos desaparecen.

Los carteles terminan en los contenedores de reciclaje.

Pero las decisiones económicas y sociales permanecen.

Y cuando llegan los recortes, las reformas, las subidas o bajadas de impuestos y los cambios en los servicios públicos, ya no estamos hablando de retórica.

Estamos hablando de la vida cotidiana.

El problema de prometer antes de explicar

La gran cuestión que plantea, en definitiva, El Bellotero Autóctono es bastante sencilla:

¿Estamos ante un proyecto político preparado para gobernar o ante una colección de promesas diseñada para ganar unas elecciones?

Esa diferencia es fundamental.

Porque gobernar no consiste únicamente en derrotar al adversario.

Gobernar significa tomar decisiones cuando las cosas se complican.

Significa afrontar crisis.

Significa negociar.

Significa asumir responsabilidades.

Y significa, sobre todo, responder ante aquellos ciudadanos que no votaron al Gobierno y también ante quienes sí lo hicieron.

Una última reflexión del Bellotero

La política española lleva demasiado tiempo atrapada en la batalla permanente entre bloques.

Unos hablan de «sanchismo».

Otros responden hablando de «fachas».

Unos prometen salvar España.

Otros aseguran que la van a destruir.

Y mientras tanto, el ciudadano continúa esperando algo bastante más sencillo:

que sus políticos gobiernen, gestionen y solucionen problemas.

El Bellotero Autóctono utiliza la ironía, la crítica y el lenguaje directo para poner el foco sobre las promesas de Feijóo y sobre las contradicciones que, a su juicio, existen entre el discurso electoral y la realidad política.

Al final, quizá la mejor manera de juzgar cualquier promesa política sea aplicar una regla muy sencilla:

menos «puedo prometer y prometo» y más explicar exactamente qué se va a hacer, cómo se va a hacer y quién va a pagar la factura.

Porque prometer es fácil.

Gobernar es otra historia.

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Feijóo y sus promesas políticas

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Autor: JA.IA 💚 Noticias Kastúos Regional