2025: El año en que la propaganda chocó contra la realidad

Por la Redacción de El Kastúo Noticias

Cerramos este 2025 con la sensación agridulce de quien ve cómo los fuegos artificiales de la Moncloa intentan tapar, sin éxito, las grietas de un edificio que amenaza ruina. Mientras el Gobierno se afana en vender un «balance positivo» y una economía que, según el Ministro de Política Territorial, «llegará a 2027», la calle respira una atmósfera muy distinta: la de la desconfianza y el hartazgo.

El espejismo de las cifras

Nos dicen que la economía vuela, que el crecimiento del 2.7% es la envidia de Europa. Pero, ¿quién siente ese crecimiento en la cesta de la compra o en el recibo de la luz? La realidad es que el IPC cierra diciembre en un 2.9%, y la inflación subyacente sigue mordiendo el bolsillo de las familias extremeñas y españolas. El «giro social» que prometían se ha quedado en una pirueta retórica mientras la vivienda sigue siendo un derecho de lujo y la precariedad, el pan de cada día para nuestros jóvenes.

El lodo de la corrupción y el «lawfare»

Este ha sido, sin duda, el año del fango. Desde la dimisión de Santos Cerdán por el caso Koldo hasta las investigaciones que cercan el entorno más íntimo del Presidente, el PSOE ha pasado más tiempo en los juzgados y encargando «auditorías forenses» a medida que gobernando para los ciudadanos.

La táctica de denunciar un supuesto «lawfare» cada vez que un juez pide explicaciones ya no cuela. No es una conspiración de la derecha; es la exigencia de transparencia de un país que está cansado de ver cómo el dinero público se pierde en redes de intermediarios y comisionistas mientras se nos pide «resiliencia» a los de siempre.

Una oposición entre el ruido y la alternativa

Pero no nos engañemos: si el Gobierno flaquea, la alternativa no termina de cuajar. Hemos visto un 2025 donde la derecha se dispara en las encuestas pero parece más obsesionada con el «cuanto peor, mejor» que con presentar un proyecto de país cohesionado. El liderazgo de Feijóo sigue bajo la sombra de un Vox que marca el paso en temas clave como la inmigración o los derechos sociales, arrastrando al PP a un discurso que a veces parece más de trinchera que de Estado.

¿Hacia dónde vamos?

Llegamos a la Nochevieja con uvas de regalo en Zaragoza y promesas de estabilidad en Madrid, pero la realidad política es una legislatura cogida con alfileres. Con los socios externos del Gobierno —Junts y PNV— amenazando con tumbar leyes clave y una izquierda fragmentada tras el ocaso de Sumar, el 2026 se presenta no como un año de consolidación, sino como un largo preámbulo electoral.

Desde El Kastúo Noticias lo tenemos claro: la política no puede ser solo un juego de tronos en los despachos de Madrid mientras el resto del país espera soluciones reales. Menos propaganda, menos auditorías de parte y más gestión para la gente.

Feliz y reivindicativo 2026.

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